¿Cómo estás hoy, mi gentil amig@?
Que los únicos tres elementos que constituyen el universo no tengan cualidades o atributos propios, como dice nuestro cuarto postulado, debe implicar cosas que podrían ser importantes para nosotros.
Para tratar de descubrir algunas de esas implicaciones, vamos a ver cómo se llega a la idea que expresa el postulado.
Dicha idea está afianzada por el concepto de que nuestras sensaciones son relativas. Como sabes, eso significa que, para que nazca cualquier sensación es indispensable que haya cierto contraste entre ésta y las que la preceden ya que, de lo contrario, no habría necesidad de una nueva sensación, sino sólo la continuación de la misma.
Las sensaciones, como dije antes, son las únicas cosas que conocemos y se producen cuando se mueven uno o más grupos de nuestras neuronas. Entonces, cuando las neuronas están totalmente quietas -como quizá ocurre cuando estamos desmayados, por ejemplo- no tenemos ninguna sensación.
Bien, para que esto quede más claro, vamos a suponer que por un momento estuvimos totalmente carentes de sensaciones. Luego, empieza a moverse un pequeño grupo de nuestras neuronas. Eso nos da cierta sensación. ¿Qué clase de sensación? Eso depende de cuáles sean las neuronas que se mueven. Si pertenecen al grupo de las que procesan la visión, tendremos una sensación de color; si fueran neuronas olfativas, percibiríamos algún olor, etcétera.
El estado general de nuestras neuronas en la situación que estamos imaginando podría describirse así: "Todas las neuronas están inactivas, excepto un pequeño grupo de ellas". Pero, partiendo de esta situación, ¿qué se requeriría para que se produjera una nueva sensación? Conocerás la respuesta de esta pregunta en la próxima entrada.
¡Gracias por prestar atención a lo que escribo!
Filosofía Utilitaria
La TAC o Teoría de la Artificialidad Cósmica es una nueva tesis filosófica cuyos principios implican que el universo carece de cualidades y que las que parece tener son las que nosotros le concedemos. Se trata de una filosofía práctica que nos enseña a sacarle más jugo a la vida.
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viernes, 16 de marzo de 2012
viernes, 9 de marzo de 2012
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martes, 28 de febrero de 2012
Entrada # 44
¡Bienvenid@, amig@ bloguer@!
La "marca" de solidez que conllevan las sensaciones que nos da la materia y la de vacío que tienen las sensaciones provocadas por el espacio son, por supuesto, opuestas una a la otra. Eso, como te dije en la entrada anterior, no sólo afecta la calidad de nuestras sensaciones, sino que también hace posible la existencia de muchas de ellas. ¿Por qué? Porque, ni los estímulos de la materia ni los del vacío solos pueden producir sensaciones en nosotros, pero entre ambos sí lo hacen.
Bien, ahora imagina la siguiente situación: Una serie de postes clavados en la tierra forman una línea larga y recta. Tú estás parado junto al primero de esos postes viendo hacia donde están los otros. Si miraras desde el punto preciso (como si estuvieras verificando la rectitud de la línea) sólo verías una pequeña parte de cada poste, pero ningún espacio entre ellos, aunque lo hubiera. ¿Por qué? Porque el espacio es indetectable y, según dicen algunas personas, eso indica que no existe.
Desde el punto de vista de la TAC el espacio no existe, pero eso aplica sólo para el mundo natural, es decir, la TAC implica que el espacio, al igual que el tiempo, existe sólo en el mundo artificial. ¿Por qué? Porque, según nuestra teoría, el mundo natural está hecho con sólo tres elementos y entre ellos no se cuentan ni el tiempo ni el espacio.
Bien, si ya tienes clara la idea de que no es tan fácil como parece reconocer todos los elementos artificiales que hay en el universo, empezaremos a examinar el postulado número cuatro. Éste, como sabes, nos dice que la materia, la energía y el movimiento carecen totalmente de cualidades o atributos propios y es una de las propuestas más importantes de la TAC.
Para empezar el examen de este postulado, vamos a recordar sus orígenes, pero eso lo haremos en la próxima entrada.
¡Gracias por tu visita!
La "marca" de solidez que conllevan las sensaciones que nos da la materia y la de vacío que tienen las sensaciones provocadas por el espacio son, por supuesto, opuestas una a la otra. Eso, como te dije en la entrada anterior, no sólo afecta la calidad de nuestras sensaciones, sino que también hace posible la existencia de muchas de ellas. ¿Por qué? Porque, ni los estímulos de la materia ni los del vacío solos pueden producir sensaciones en nosotros, pero entre ambos sí lo hacen.
Bien, ahora imagina la siguiente situación: Una serie de postes clavados en la tierra forman una línea larga y recta. Tú estás parado junto al primero de esos postes viendo hacia donde están los otros. Si miraras desde el punto preciso (como si estuvieras verificando la rectitud de la línea) sólo verías una pequeña parte de cada poste, pero ningún espacio entre ellos, aunque lo hubiera. ¿Por qué? Porque el espacio es indetectable y, según dicen algunas personas, eso indica que no existe.
Desde el punto de vista de la TAC el espacio no existe, pero eso aplica sólo para el mundo natural, es decir, la TAC implica que el espacio, al igual que el tiempo, existe sólo en el mundo artificial. ¿Por qué? Porque, según nuestra teoría, el mundo natural está hecho con sólo tres elementos y entre ellos no se cuentan ni el tiempo ni el espacio.
Bien, si ya tienes clara la idea de que no es tan fácil como parece reconocer todos los elementos artificiales que hay en el universo, empezaremos a examinar el postulado número cuatro. Éste, como sabes, nos dice que la materia, la energía y el movimiento carecen totalmente de cualidades o atributos propios y es una de las propuestas más importantes de la TAC.
Para empezar el examen de este postulado, vamos a recordar sus orígenes, pero eso lo haremos en la próxima entrada.
¡Gracias por tu visita!
viernes, 10 de febrero de 2012
Entrada # 43
¡Hola querid@ amig@!
Hoy seguiremos hablando del espacio. Como te dije antes, consciente o inconscientemente, solemos creer que el espacio es, en cierto modo, un complemento de la materia. ¿Por qué? En última instancia, eso se debe a que nuestras sensaciones son relativas, es decir, a que las sensaciones negativas dependen de las positivas, y viceversa.
Cuando digo que las sensaciones positivas dependen de las negativas y que aquellas dependen de éstas, me refiero literalmente a que no pueden producirse unas sin las otras. Como es importante que entiendas esta idea, voy a darte aquí un ejemplo de ella. Imagina que estás en algún lugar hasta el cual no llega absolutamente ningún ruido. Pasas ahí varias horas sin escuchar nada, pero de repente, oyes el monótono ruido del motor eléctrico de una bomba de agua.
Si ese motor se mantiene encendido durante varias horas, pero su sonido no cambia ni tú varias tu posición con respecto a él, dejarás de escuchar tal sonido en pocos minutos. ¿Por qué? Porque, sin que importe si la sensación que ese ruido provoca en ti es positiva o negativa, no puede subsistir por mucho tiempo sin alternar con una sensación opuesta, la cual podría ser provocada por el silencio o por un ruido diferente al del motor, por ejemplo.
Bien, ahora que ya recordaste lo que significa la expresión nuestras sensaciones son relativas, veamos cómo ayuda esa relatividad a que creamos que el espacio es un ente natural.
Los estímulos que recibimos de la materia provocan en nosotros sensaciones opuestas a las que nos inducen los que nos ofrece el espacio. ¿En qué sentido? Bueno, podríamos decir que los primeros conllevan la sensación de solidez mientras que los segundos, la de vacío.
¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Que, aunque no es así todo el tiempo, la mayoría de las veces la materia nos provoca sensaciones positivas y el espacio nos brinda las opuestas, así que entre ambos, la materia y el espacio, provocan la mayoría de las sensaciones que experimentamos durante nuestras vidas.
Hoy seguiremos hablando del espacio. Como te dije antes, consciente o inconscientemente, solemos creer que el espacio es, en cierto modo, un complemento de la materia. ¿Por qué? En última instancia, eso se debe a que nuestras sensaciones son relativas, es decir, a que las sensaciones negativas dependen de las positivas, y viceversa.
Cuando digo que las sensaciones positivas dependen de las negativas y que aquellas dependen de éstas, me refiero literalmente a que no pueden producirse unas sin las otras. Como es importante que entiendas esta idea, voy a darte aquí un ejemplo de ella. Imagina que estás en algún lugar hasta el cual no llega absolutamente ningún ruido. Pasas ahí varias horas sin escuchar nada, pero de repente, oyes el monótono ruido del motor eléctrico de una bomba de agua.
Si ese motor se mantiene encendido durante varias horas, pero su sonido no cambia ni tú varias tu posición con respecto a él, dejarás de escuchar tal sonido en pocos minutos. ¿Por qué? Porque, sin que importe si la sensación que ese ruido provoca en ti es positiva o negativa, no puede subsistir por mucho tiempo sin alternar con una sensación opuesta, la cual podría ser provocada por el silencio o por un ruido diferente al del motor, por ejemplo.
Bien, ahora que ya recordaste lo que significa la expresión nuestras sensaciones son relativas, veamos cómo ayuda esa relatividad a que creamos que el espacio es un ente natural.
Los estímulos que recibimos de la materia provocan en nosotros sensaciones opuestas a las que nos inducen los que nos ofrece el espacio. ¿En qué sentido? Bueno, podríamos decir que los primeros conllevan la sensación de solidez mientras que los segundos, la de vacío.
¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Que, aunque no es así todo el tiempo, la mayoría de las veces la materia nos provoca sensaciones positivas y el espacio nos brinda las opuestas, así que entre ambos, la materia y el espacio, provocan la mayoría de las sensaciones que experimentamos durante nuestras vidas.
sábado, 28 de enero de 2012
Entrada # 42
¿Cómo estás, mi apreciable amig@?
Te dije en la entrada anterior que, según las personas que creen que el tiempo tiene existencia natural, todo cuerpo, sin que importe qué tan velozmente viaje ni qué tanto se desplace, "consume" algo de este elemento al ir de un lugar a otro.
De hecho eso es lo que cree la mayoría de la gente, pues el sentido común nos dice que es inconcebible que los cuerpos puedan viajar sin gastar tiempo. ¿Por qué? Porque eso provocaría una paradoja inaceptable.
¿En que consistiría esa paradoja? En que los cuerpos podrían reproducirse o multiplicarse con sólo moverse. ¿Cómo harían eso? Para ello, como dije, sólo tendrían que desplazarse, pues, si no consumieran tiempo al viajar, estarían a la vez en cada uno de los puntos de su propia trayectoria. Así, cada cuerpo nos daría la "ilusión" de haberse multiplicado. Pero, ¿sería sólo una ilusión? No. ¿Por qué? Porque todos esos nuevos cuerpos ocuparían un lugar tanto en la dimensión espacial como en la temporal. Eso les conferiría una existencia tan real como la de cualquier otro objeto del universo.
Esa es, obviamente, una de las razones por las que no podemos aceptar la idea de que el tiempo no existe.
Con relación al espacio, solemos creer que está hecho de un material tan sutil que resulta indetectable y que es como una enorme esfera que engloba toda la materia y, junto con ella, constituye el universo. Además, el espacio es indispensable para que la materia exista, pues ésta requiere de un lugar para "estar" y otros para moverse.
También solemos creer que el espacio es, en cierto sentido, un complemento de la materia. ¿Por qué? De eso hablaremos en la próxima entrada.
¡Gracias por el favor de tu atención!
Te dije en la entrada anterior que, según las personas que creen que el tiempo tiene existencia natural, todo cuerpo, sin que importe qué tan velozmente viaje ni qué tanto se desplace, "consume" algo de este elemento al ir de un lugar a otro.
De hecho eso es lo que cree la mayoría de la gente, pues el sentido común nos dice que es inconcebible que los cuerpos puedan viajar sin gastar tiempo. ¿Por qué? Porque eso provocaría una paradoja inaceptable.
¿En que consistiría esa paradoja? En que los cuerpos podrían reproducirse o multiplicarse con sólo moverse. ¿Cómo harían eso? Para ello, como dije, sólo tendrían que desplazarse, pues, si no consumieran tiempo al viajar, estarían a la vez en cada uno de los puntos de su propia trayectoria. Así, cada cuerpo nos daría la "ilusión" de haberse multiplicado. Pero, ¿sería sólo una ilusión? No. ¿Por qué? Porque todos esos nuevos cuerpos ocuparían un lugar tanto en la dimensión espacial como en la temporal. Eso les conferiría una existencia tan real como la de cualquier otro objeto del universo.
Esa es, obviamente, una de las razones por las que no podemos aceptar la idea de que el tiempo no existe.
Con relación al espacio, solemos creer que está hecho de un material tan sutil que resulta indetectable y que es como una enorme esfera que engloba toda la materia y, junto con ella, constituye el universo. Además, el espacio es indispensable para que la materia exista, pues ésta requiere de un lugar para "estar" y otros para moverse.
También solemos creer que el espacio es, en cierto sentido, un complemento de la materia. ¿Por qué? De eso hablaremos en la próxima entrada.
¡Gracias por el favor de tu atención!
lunes, 23 de enero de 2012
Entrada # 41
¡Hola, mi amable amig@!
En la entrada anterior te dije que, aparte de la vida, hay otros elementos que, aunque son artificiales, parecen naturales. Hoy vamos a mencionar dos de esos elementos: el tiempo y el espacio.
La idea de que el tiempo y el espacio no existen es muy antigua pero poco popular. Cuando supe de ella, hace muchos años, la rechacé de inmediato.
Quizá tú reacciones de igual manera ante esa idea pues sabes que ese par de elementos son indispensables para el buen funcionamiento del universo. Crees, porque eso aprendiste desde pequeño, que la imparable marcha del tiempo es lo que provoca todos los cambios que ocurren en el cosmos y que el espacio, al permitir que los cuerpos se muevan sin chocar unos con otros, posibilita esos cambios.
Un ejemplo que suelen usar las personas que defienden la existencia del tiempo es más o menos como sigue: Imagina que lanzaste con la mano una pequeña pelota de hule. La bola recorrió unos cincuenta metros antes de quedar inmóvil sobre el suelo pero, para ello, requirió o "consumió" un poco de tiempo. Si la hubieses lanzado con mayor velocidad, habría requerido menos tiempo para recorrer esa misma distancia. Ahora bien, si en vez de lanzar una pelota, accionaras un fusil, la bala disparada consumiría una menor cantidad, pero, por muy velozmente que viajara, siempre requeriría algo de tiempo para recorrer ese trecho.
La idea que quiere recalcar este ejemplo es que muchos científicos y la mayoría de las personas más inteligentes nos dicen que ningún cuerpo puede moverse ni siquiera por espacio de un milímetro sin consumir algo de tiempo. ¿Por qué? De eso hablaremos en la siguiente entrada, pero por el momento ya tengo que despedirme.
¡Gracias por tu atención!
En la entrada anterior te dije que, aparte de la vida, hay otros elementos que, aunque son artificiales, parecen naturales. Hoy vamos a mencionar dos de esos elementos: el tiempo y el espacio.
La idea de que el tiempo y el espacio no existen es muy antigua pero poco popular. Cuando supe de ella, hace muchos años, la rechacé de inmediato.
Quizá tú reacciones de igual manera ante esa idea pues sabes que ese par de elementos son indispensables para el buen funcionamiento del universo. Crees, porque eso aprendiste desde pequeño, que la imparable marcha del tiempo es lo que provoca todos los cambios que ocurren en el cosmos y que el espacio, al permitir que los cuerpos se muevan sin chocar unos con otros, posibilita esos cambios.
Un ejemplo que suelen usar las personas que defienden la existencia del tiempo es más o menos como sigue: Imagina que lanzaste con la mano una pequeña pelota de hule. La bola recorrió unos cincuenta metros antes de quedar inmóvil sobre el suelo pero, para ello, requirió o "consumió" un poco de tiempo. Si la hubieses lanzado con mayor velocidad, habría requerido menos tiempo para recorrer esa misma distancia. Ahora bien, si en vez de lanzar una pelota, accionaras un fusil, la bala disparada consumiría una menor cantidad, pero, por muy velozmente que viajara, siempre requeriría algo de tiempo para recorrer ese trecho.
La idea que quiere recalcar este ejemplo es que muchos científicos y la mayoría de las personas más inteligentes nos dicen que ningún cuerpo puede moverse ni siquiera por espacio de un milímetro sin consumir algo de tiempo. ¿Por qué? De eso hablaremos en la siguiente entrada, pero por el momento ya tengo que despedirme.
¡Gracias por tu atención!
miércoles, 18 de enero de 2012
Entrada # 40
¿Cómo estás hoy, mi distinguid@ amig@?
En la entrada anterior te hablé de la manera en que nuestras neuronas crean la vida. Pero, como se trata de un tema que podría parecerte complicado, a continuación voy a intentar aclararlo un poco más.
La vida no es más que un concepto que inventamos para describir o nombrar un conjunto de cualidades de aquellos trozos de materia a los que llamamos organismos vivos. Pero, ¿qué significa vida? En la Red podemos encontrar la siguiente definición de ese concepto: "Vida es un estado o carácter especial de la materia alcanzado por ciertas estructuras moleculares. Con dicho estado, esas estructuras desarrollan varias capacidades, entre las cuales se cuentan las dos siguientes: pueden reproducirse y responder a ciertos estímulos del medio externo".
Ahora bien, desde el punto de vista de la TAC, las mencionadas estructuras moleculares no son más que pequeños trozos de materia y, como tales, no pueden desarrollar ninguna cualidad natural. Eso significa que la materia, aunque se trate de la de nuestros propios cuerpos, no puede estar viva.
Lo que pasa, entonces, es que nosotros creemos que la materia que constituye los cuerpos vivos se mueve de manera ordenada y adquiere por ello las mencionadas cualidades, mismas que la materia inerte no presenta. A causa de esa creencia, inventamos el concepto llamado vida para referirnos al conjunto de esas cualidades.
Entonces, podemos resumir esta idea diciendo que la vida no es más que un concepto que aplicamos a la materia que llamamos animada, pero a nivel natural, toda la materia carece de vida.
Ahora bien, la vida no es más que uno de los elementos que, siendo artificiales, parecen naturales. Existen otros entes con esas características, pero de éstos hablaremos en la siguiente entrada.
¡Te agradezco tu interés por este blog!
En la entrada anterior te hablé de la manera en que nuestras neuronas crean la vida. Pero, como se trata de un tema que podría parecerte complicado, a continuación voy a intentar aclararlo un poco más.
La vida no es más que un concepto que inventamos para describir o nombrar un conjunto de cualidades de aquellos trozos de materia a los que llamamos organismos vivos. Pero, ¿qué significa vida? En la Red podemos encontrar la siguiente definición de ese concepto: "Vida es un estado o carácter especial de la materia alcanzado por ciertas estructuras moleculares. Con dicho estado, esas estructuras desarrollan varias capacidades, entre las cuales se cuentan las dos siguientes: pueden reproducirse y responder a ciertos estímulos del medio externo".
Ahora bien, desde el punto de vista de la TAC, las mencionadas estructuras moleculares no son más que pequeños trozos de materia y, como tales, no pueden desarrollar ninguna cualidad natural. Eso significa que la materia, aunque se trate de la de nuestros propios cuerpos, no puede estar viva.
Lo que pasa, entonces, es que nosotros creemos que la materia que constituye los cuerpos vivos se mueve de manera ordenada y adquiere por ello las mencionadas cualidades, mismas que la materia inerte no presenta. A causa de esa creencia, inventamos el concepto llamado vida para referirnos al conjunto de esas cualidades.
Entonces, podemos resumir esta idea diciendo que la vida no es más que un concepto que aplicamos a la materia que llamamos animada, pero a nivel natural, toda la materia carece de vida.
Ahora bien, la vida no es más que uno de los elementos que, siendo artificiales, parecen naturales. Existen otros entes con esas características, pero de éstos hablaremos en la siguiente entrada.
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